martes, 8 de mayo de 2012

GARY CLARK JR. BRIGHT STAR

  Hay veces que escuchas los primeros acordes de una canción y ya sabes que va a ser buena. También hay veces en la que escuchas una canción y ya sabes que estás ante un gran artista, aunque sea en potencia. Esto es lo que sentí cuando escuche por primera vez "Bright Lights" de Gary Clark Jr.





  Atraído por esa contundente canción que nos trae un blues renovado y cuyo ritmo y color transmiten a la perfección el ritmo de la ciudad de Nueva York, sigues indagando en su música y te encuentras de frente con su trepidante guitarra en un tema como el que sigue 




  Entonces es cuando te preguntas quien coño este tío tan bueno y te enteras que nació en Austin (Texas) en 1984, que empezó a tocar con doce años, de la mano de Jimmie Vaughan, que en 2010 tocó en el Festival Crossroads que organiza Eric Clapton y que además es actor . Pero a estas alturas ya todo esto da igual, lo único que quieres es escuchar más canciones de él. Entonces puedes encontarte "When my train pulls in", un blues con aroma clásico con el que seguir disfrutando de su magnífica guitarra.  O bien con "If you love like you say", un tema largo con una gran intro de guitarra. Cambiando de registro, "Things are changing" con reminiscencias R&B o el "Please come Home", cantando en falsete y con influencia soul





  En cuanto a sus influencias, quedan patentes en su música (B.B. King, Ray Charles, Jimmi Hendrix, ...)pero de todas formas el mismo las refiere en el video promoción de "Bright Lights", que a su vez es una magnífica carta de presentación del artista.




   Ahora sólo hace falta que lo dejen brillar, porque pocas luces brillan más que una estrella, aunque sea en ciernes.

martes, 1 de mayo de 2012

SWEET HOME ALABAMA (SHAKES)

   En Athens, Alabama, tras la clase de psicología del instituto, Brittany ((que canta y toca la guitarra), se acerca a Zac motivada por las camisetas de bandas de música poco conocidas por la mayoría de la gente que este suele vestir. A partir de entonces, empiezan a quedar después de clase para tocar y componer juntos. Posteriormente, se les une Steve, un batería que era empleado de la única tienda de música local. El trio comienza a grabar algunas canciones y posteriormente se les une otro guitarrista, Heath. A partir de entonces, el grupo empieza a ser más conocido y graban su album debut que le lleva de gira por gran parte de EEUU y diversos países (Holanda, Reino Unido, Francia, España, ..). Parece el guión de la típica película americana, sólo que en este caso es verdad y hacen canciones como esta



   o canciones más lentas como esta otra, pero igual de buena como la anterior



 
  y temas con una gran mezcla de influencias y cambios de ritmo, llevados por la voz de Brittany, que igual puede ser una voz dulce que una voz poderosa, para después convertirse en una voz rota, todo ello concentrado en una misma canción.



   Y así hasta un total de doce pistas en su primer lp "Boys & Girls" que salió a la venta el pasado 9 de abril y en el que encontramos canciones de puro rock como "Mamma" o "Hold on" (su single), y "I found you" en el que Janice Joplin parece habitar por las cuerdas vocales de Brittany Howard. Canciones que, por cierto, podrán ser escuchadas en directo este año en España en Madrid el 18 de julio y en San Sebastián el día siguiente.

   Ahora a esperar a que hagan la típica película, en la que los integrantes del grupo seguramente tendrán un fisico privilegiado. A nosotros, nos da igual el que tenga este grupo, nos basta con su música. "Sweet home Alabama".




 

viernes, 27 de abril de 2012

LAS MONARCAS EN CÁDIZ

No, no se trata de ninguna noticia extraída del futuro según la cual una futura heredera a la corona española, como guiño y demostración de la modernidad de la institución y tras declarar su lesbianismo  y presentar públicamente a su pareja, realiza un comunicado vía twitter informando que trasladan la corte a los Caños de Meca, donde practicarán el nudismo, despachando de esa guisa y atendiendo sus obligaciones como Jefa de Estado por vía telemática. Tampoco se trata de una huída de las féminas de la Casa Real ante el comportamiento poco ejemplar de sus, cada vez, menos amados varones.

Revisados sus escritos, tampoco corresponde a ninguna profecía de Nostradamus de enigmática interpretación. Se trata de algo más sencillo a la vez que sorprendente.


Cada año, la bella mariposa monarca (danaus plexippus), con diez centímetros de envergadura de alas y un peso de un gramo, emigra desde Cánadá y el norte de Estados Unidos hasta México huyendo de las frías temperaturas invernales, realizando el viaje de vuelta en primavera. Su migración constituye un verdadero espectáculo visual, además de una proeza.






Según el estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Córdoba y de la Fundación Migres, la mariposa monarca ha conseguido atravesar el Atlántico arrastradas por los fuertes vientos de oeste y llegar hasta Cádiz, donde se han asentado en la franja litoral comprendida entre Vejer de la Frontera y Jimena de la Frontera. Las temperaturas reinantes en la zona así como otras dos translocaciones o introducciones de plantas no autóctonas de la península ibérica (la adelfilla procedente de América Central en el siglo XVI y desde África la mata de seda en el siglo XVIII) crean condiciones suficientes para su supervivencia y reproducción.


Éstas náufragas del viento, constituyen un ejemplo de la naturaleza que no puede pasar desapercibido para el ser humano. Si un ser tan frágil consigue sobrevivir a un desplazamiento de más de 5.000 kilómetros a merced de los vientos, ¿por qué pensar que el ser humano, dotado de inteligencia para aprender del entorno y adaptarse a él, no será capaz de superar las situaciones difíciles que se le han de presentar a lo largo de su vida?. El pesimismo constituye un límite para el desarrollo de nuestras capacidades que nosotros mismos nos imponemos. Como seres inteligentes con nuestra actitud debemos de orientar nuestras aptitudes hacia la superación de los obstáculos que nos encontremos y no hacia la frustración de nuestras expectativas. En la vida no todo depende de nosotros, sólo nos queda creer en nosotros mismos. Basta hacer como las mariposas monarca, ser bellos (en nuestro caso por dentro), no desfallecer y, a veces, dejarse llevar.








Paradójicamente, merced a un vuelo de varios miles de kilómetros, otro monarca, mata en un país africano a un elefante y, según información oficial se cae y se fractura la cadera (al monarca me refiero, porque del elefante nadie se preocupó mucho). Pero, ¿y si las monarcas mariposas hubieran desviado su vuelo hacia ese país africano y este otro monarca se hubiera quedado aquí?, seguramente dicha persona no se habría roto la cadera, nos habríamos ahorrado el bochornoso y poco ejemplar espectáculo en los momentos de crisis en los que estamos y, lo más importante, el elefante seguiría vivo.


Con esto pues, en los tiempos de grandes razonamientos en que vivimos, quedaría oficialmente demostrado  como el uso del vuelo a motor perjudica a la supervivencia de los elefantes mientras que el vuelo natural de las monarcas favorece fundamentalmente el disfrute de nuestros sentidos.







De todo lo expuesto deducimos que, puestos a que haya monarquía, mejor que sea la de las mariposas, que al menos son bonitas y se saben comportar, y que igual sería conveniente que nuestra monarquía aprendiera a volar de forma natural, sin propulsión mecánica, por si tiene que acabar migrando, no ya por lo feos que son, sino por sus poco ejemplares comportamientos.


Aprendamos todos de las mariposas.

jueves, 12 de abril de 2012

DE LOS NOMBRES


Los nombres propios son aquellas palabras que, aunque etimológicamente pueden tener un significado, normalmente este, con el paso del tiempo, se ha perdido de la memoria colectiva. Por ello,su elección suele hacerse fundamentalmente por criterios estéticos sonoros, por herencia, cuestiones sentimentales o modas.


Inicialmente el nombre propio tenía un significado que aludía a alguna cualidad o característica que se pretendía que se transfiriera o identificara a su portador. Sin embargo, en la mayoría de las llamadas “sociedades desarrolladas” el referente de su significado se ha perdido.  En  una sociedad con una percepción antropocéntrica, todas las palabras tienen su significado salvo aquellas que designan e identifican a las personas. Los nombres propios son palabras que no suelen estar en el diccionario, aunque son de las más usadas en el día a día. Nuestro nombre será sin duda la palabra que más veces oigamos en nuestra vida. El conjunto de experiencias que conforman la vida es el diccionario en el que aprendemos que significa cada nombre en cada momento para cada uno de nosotros.


Aunque bien pensado, igual se ha perdido el significado inicial de cada nombre porque ¿es posible que una sola palabra compartida por personalidades tan diversas defina acertadamente a todas las que lo comparten?. Quizás como consecuencia del desconocimiento de su significado original o por el propio hecho de que muchas veces el significado del nombre no se ajustaba al de la persona , surgieron los motes, sobrenombres o alias (al final resultó que el jefe de los cazadores de la tribu, Gran Ojo de¨Águila, no veía un bisonte ni aunque le estuviera pisando el pie, como así pasó, y este desgraciado accidente unido con el fuerte acento castellano fruto del contacto con los primeros misioneros españoles hizo que los demás indios en lugar de por su nombre originario pasaran a llamarle, Gran Cojo de Ávila).


A pesar de la pérdida de su significado, un nombre es una etiqueta, un traje que enfunda y caracteriza a quien lo lleva. Sólo que ese traje no lo elije normalmente quien ha de vestirlo. Así resulta que a veces ese traje le viene a uno grande o pequeño,  es demasiado llamativo o extravagante, o bien está pasado de moda o lo lleva demasiada gente.




Por otra parte, llegado un determinado momento la tribu era tan numerosa que hubo que llevar la cuenta de quienes la conformaban, identificándolos por su nombre. Así nacieron los registros oficiales de personas. La inscripción en el registro es la que determina la existencia oficial de la persona. Sin duda no le damos la suficiente importancia a este hecho y pasamos por alto que, de esta forma, el ser humano civilizado es un animal que consigue la proeza de nacer dos veces. Además de esta forma nos garantizamos la eternidad pues ese nombre que se nos impone, nunca mejor dicho, el día de nuestro nacimiento, aun pervive a nuestro fallecimiento. Ese traje que se nos enfunda es nacimiento y es mortaja. El vivo que no lo tiene no existe oficialmente y cuando muere y su recuerdo desaparece a la par que lo hacen los seres que recuerdan a esa persona, esta no sólo deja de existir sino que jamás existió. Para el que tiene nombre, a su muerte sólo su nombre le sobrevive. Con un nombre, registrado oficialmente, su existencia está garantizada y hasta es eterna, aunque sea en los libros.





     En una época de crisis como la que vivimos y de tan alta creatividad de los poderes políticos y económicos, esta reflexión sobre la importancia e historia de los nombres propios no es baladí, aunque desgraciadamente creo que estos poderes no han podido entrar a valorar su importancia. Probablemente como consecuencia de que las pesadas digestiones que produce la alta cocina creativa que tienen que sufrir en esas comidas que, de una forma u otra todos pagamos, requieren una concentración extra de sangre en el sistema digestivo y, consecuentemente, una disminución de la disponible en el sistema nervioso para el ejercicio de sus altas actividades pensadoras.


Fíjense la importancia de lo expuesto: seguro que los problemas de hambre en los países subdesarrollados tienen su origen en la inexistencia o ineficacia de esos registros civiles. Si estas personas inscribieran sus nombres en dichos registros pasarían a existir y por tanto, podríamos empezar a pensar en ellos (“mire usted, cómo vamos a repartir con ellos si es que no sabíamos ni que existían”). Luego ahí está la solución, nada de ayudas al desarrollo oiga, a crear registros civiles a troche y moche y ya después, si eso, se reparte.





Y si no, se puede operar al revés, si así lo creen mejor estos poderes. Por ejemplo, respecto al problema del desempleo que afecta a España, este se vería resuelto inmediatamente no registrando a determinados ciudadanos (“ ¡Oh!, lo siento, si el niño no viene acompañado de una oferta de trabajo o no hereda determinada fortuna no puede tener nombre, si acaso llámelo usted Invisible, ¿a quién no le gustaría ser invisible hombre de dios?, seguro que usted ha soñado alguna vez serlo, ¡eh!, picarón. ¡Venga hombre!, anímese todos los días no nace uno con superpoderes ”).  De esta otra forma todos contentos, los invisibles con su superpoder de la invisibilidad y los poderosos, tan altruistas, sacrificándose por nosotros, manteniendo su cuota de poder.


lunes, 2 de abril de 2012

DEL HIPERREALISMO AL ARTE ABSTRACTO


La pintura supone focalizar tu atención y aptitudes en un arte. Intentar apropiarte de manera consciente de un trozo de realidad. Hacerlo tuyo, modificarlo. Es un modo de expresión de la forma personal de percibir esa realidad. Es necesario un determinado dominio de la técnica para una correcta ejecución y una elección adecuada de la  técnica, el material y el estilo que más se ajusta a aquello que se pretende expresar.



Dos extremos: hiperrealismo y arte abstracto


      El hiperrealismo supone el intento de conseguir la reproducción exacta de una determinada realidad. Una pretensión de calco absoluto de la misma. Por tanto, su mérito básico radica fundamentalmente en su precisión, lo que requiere, en principio, un dominio absoluto de la técnica y una precisión en la ejecución. Antes del desarrollo de la fotografía  la creación de imágenes con la intención de reproducir con fidelidad la realidad se afrontaba desde la pintura, además de desde la escultura.  No obstante, con el desarrollo de la fotografía cada vez es menos necesario que la pintura se encargue de la reproducción fiel, exacta y precisa. Para ello es mejor lenguaje la fotografía. Se hace pues más conveniente la focalización de la pintura hacia terrenos que se alejen del hiperrealismo y tiendan más hacia lo abstracto. Esto supone añadir un plus a la obra, la de la percepción personal del artista.





En el extremo opuesto al hiperrealismo está el arte abstracto que, en su grado máximo, huye de toda reproducción de la realidad. Al situar la obra tan alejada de la realidad que representa y estar tan condicionada por la percepción del artista, su  entendimiento queda más limitado. Esto hace que sea menor el número de personas que pueden percibir la calidad del arte que encierra una obra. El arte también es expresión  y en este caso expresa pero comunica a muy pocos. Si sólo expresa pero no comunica entonces sólo tiene valor para aquel que lo crea.






En uno y otro extremo encontramos farsantes, supuestos artistas idolatrados gracias al esnobismo imperante en determinados círculos o al populismo de su obra, apoyados a veces en determinadas actitudes embaucadoras. Por un lado existen falsos artistas que se refugian en el abstracto por no dominar la técnica del dibujo. Por otro,  hiperrealistas que sacados de la reproducción idéntica de la realidad son incapaces de aportar una visión personal a la obra. No obstante, estos últimos al menos tienen el mérito de la precisión mientas que los primeros carecen de mérito alguno. Claro está, también existen genios incomprendidos, aquellos que bien se adelantan a su época y no son entendidos por la sociedad en la que viven o que siguen una línea propia al margen de la tónica imperante del momento (tal es el caso de Odilon Redon, por ejemplo). También están los que, dominando ambos extremos, elijen un determinado modo de expresión.


 
En resumen, en mi opinión la pintura tiene mayor valor como arte cuanto más se aleja de la representación fiel de la realidad y menor como técnica cuanto más se acerca a la abstracción pura. Todo ello debe de conjugarse con la capacidad de comunicar y de crear para aumentar así su significado como hecho cultural.


domingo, 25 de marzo de 2012

UNA TARDE DE CINE


Pasear por Sevilla, almorzar en ella, tomar café con tarta en un velador a escasa distancia de las columnas romanas, que tantas vidas han visto pasar, de la Alameda de Hércules y ver una película con la mejor compañía. Buenos ingredientes para vivir una tarde "de cine".
     Junto al cine hay un solar vacío (¿la tele?). El solar está tapiado. En la valla, pintados, el rostro de Audrey Hepburn, John Wayne y otras estrellas del cine clásico. El muro tiene una pequeña puerta camuflada. Delante del muro transcurre la vida, detrás de él un vacío, la nada. A pocos metros, en otro muro, proyectan hoy vidas que llenan vidas. “The Artist”. La sala está casi vacía (siete personas en el momento de mayor aforo) pero aunque estuviese llena, esta bellísima película posee la capacidad de conseguir que el espectador se abstraiga de cuanto le rodea y sea trasladado a un mundo fascinante.



Usando como escenario el momento en el que aparece el cine sonoro y de qué forma afecta su nacimiento al cine mudo, la película narra cómo ese cambio influye en la vida de dos personas. Hoy vivimos otro cambio importante en el mundo del cine. El cine ha pasado de ser un evento social a convertirse en un fenómeno que transcurre esencialmente, merced al avance de la tecnología, en el ámbito doméstico. No obstante, existen películas cuya historia y formato hacen aconsejable vivirlas en un cine y no en el propio hogar. “The Artist” es una película que debe ser vista en cine como homenaje a este modo de expresión cultural que tanto ha aportado a la vida de tantas personas. Verla en cine es un ejercicio de coherencia con la historia que narra la película y, en tanto que es una película distinta (muda, en blanco y negro, positiva, …), una forma de retribuir, de agradecer lo que es diferente a lo imperante. ¿Por qué lo nuevo (3D, infografía, etcétera) ha de ser mejor que lo antiguo (cine mudo, fotografía en blanco y negro)?. Cada historia necesita un vehículo adecuado para su expresión. “The Artist”, por coherencia, debe ser filmada y vista así.



                La película es muy bella y entrañable. Consigue de una forma natural que el espectador disfrute de ella en su formato y no eche de menos ni el color ni los dialógos sonoros. Los actores hacen un magnífico trabajo y expresan claramente unos sentimientos y sensaciones que el director nos hace llegar a la perfección. Además es una película llena de detalles, metáforas imágenes, referencias y  momentos sublimes (como la pesadilla del protagonista, por ejemplo). No sobra ni falta nada. Esta película es un homenaje no ya al cine, sino a la vida. Sales de ella pleno y agradecido.


Ahora bien, ¿cuántas películas hay en una película?.
 Al abandonar la sala de proyección, una mujer joven, rubia y atractiva me sonríe de un modo especial. Esa sonrisa esconde una historia. De pronto, mediante flashes, voy asociando distintos sucesos y se va recomponiendo la historia de esa sonrisa en mi cabeza. Antes de comenzar la proyección,  esa mujer joven entra sola en la sala. En ese momento en la sala hay dos personas. Se sienta detrás de mí, justo donde no puede ser vista por nadie. Con la película empezada entra un hombre de mediana edad. De entre todas las butacas disponibles, elije una en la misma fila que la mujer de la sonrisa y se sienta bastante cerca de ella, aunque el comportamiento de ambos no invita a pensar que vengan juntos. En un momento de la película el hombre comienza a emitir una serie de sonidos que, en su momento, relaciono con un estado de somnolencia bastante apropiado para la hora del pase (las cuatro de la tarde). Más adelante, la mujer, con acento del norte de Europa, manda a callar con tono imperativo al hombre de mediana edad (¡Por favor, no haga ruido!) en lo que interpreté en su momento como un acto cívico heroico en defensa de la cultura. Al rato noto como si el pie de ella diera contra mi respaldo, pero lejos de dar una sola vez, son varias repetidas rítmicamente. Esto hace que me incomode y de hecho pienso “¡Joder como se mueve esta tía!, ni que estuviera follando”. Ante la molestia que me produce, decido moverme en mi asiento y, casi inmediatamente, los golpes en el respaldo de mi butaca cesan. Al poco, sin terminar la película, el hombre abandona la sala (apuesto a que iba sonriendo). Terminada la película, fuera de la sala, me detengo antes de salir del cine y me vuelvo un momento. Me encuentro de frente con la mujer y con la sonrisa especial, una  sonrisa que habita desde hace mucho tiempo La Alameda. Todos habíamos pasado nuestra tarde "de cine", sólo espero que a todos los que estuvieron en la sala les guste tanto su propia película como a mí me gusta la mía y como me gustó “The Artist”.


lunes, 19 de marzo de 2012

LOS FOTÓFAGOS

            No me refiero a ningún tipo de microorganismo que se alimente de luz, que quizás sea uno de los alimentos del alma, sino a un tipo de ser humano que parece alimentarse de fotografías demostrando con su práctica un apetito voraz. Tradicionalmente los japoneses han sido los mayores fotófagos del género humano y son realmente los que más mérito tienen puesto que ya eran fotófagos cuando la fotografía era analógica y no digital.  Sin embargo, esta práctica nos ha ido colonizando a la par que la cámaras niponas inundaban nuestro mercado y se hacían más accesibles para nuestros bolsillos.



 El auge de la fotofagia está íntimamente ligado al  de la fotografía digital. Esta técnica permite darle al botón de forma compulsiva al objeto de recoger el más mínimo detalle o bien realizar un reportaje completo del evento desde todos los ángulos y segundo a segundo. Con la fotografía analógica uno estaba limitado por el número de fotografías del carrete  así como por el precio del revelado. Esto le hacía a uno pensar bien la fotografía a realizar y permitía compatibilizar esta actividad con la percepción completa del momento. Pero esto a los japoneses parecía no limitarles. Claro está que nosotros solo veíamos a unos pocos de japoneses, concretamente aquellos que podían costearse un viaje de más de diez mil kilómetros cuando no existían líneas de vuelo de bajo coste. Por otra parte, cuando uno hace un viaje tan largo seguro que llega a un lugar muy diferente que el de origen y que todo a uno le sorprenda y pretenda retratarlo. Pero bueno, no vamos a quitarle a los japoneses el inmenso honor de ser los primeros seres fotófagos pluricelulares.



Los fotófagos se caracterizan por vivir la vida a través de un objetivo, el de la cámara, sin más objetivo que el que su cámara capte toda la realidad. Así pues, como hábito, pasan de intentar sentir un momento a retratarlo, de vivirlo a captarlo. Supongo que posteriormente cuando revisan los centenares de fotografías que caen como promedio  por cada evento, intentarán reconstruir la historia del mismo. Lo que dudo es que sean capaces de reconstruir, de vivir, las sensaciones del momento en el que se produjo la fotografía. Creo que eso sólo lograrán hacerlo unos pocos. Así pues, hagan  ustedes fotografías, pero vivan también el momento a través de sus propios sentidos.